Clesrovimab en lactantes de alto riesgo: evidencia sólida a través de dos temporadas de VSR


Artículo elaborado por el equipo editorial de Viralnet LATAM con base en evidencia científica publicada. Este contenido tiene fines educativos e informativos para profesionales de la salud y no constituye una recomendación clínica individualizada.
Una sola dosis de clesrovimab protegió a lactantes de alto riesgo durante toda la temporada de VSR, con un perfil de seguridad comparable al palivizumab. La ciencia avanza hacia soluciones más simples para los bebés más vulnerables.
El virus sincitial respiratorio (VSR) —conocido también en la literatura anglosajona como RSV— representa una de las principales causas de infección respiratoria aguda baja y hospitalización en menores de cinco años a nivel mundial. Según estimaciones globales del año 2019, este virus provocó alrededor de 33 millones de episodios de infección respiratoria baja en niños menores de cinco años, con aproximadamente 100.000 muertes, la gran mayoría en países de ingresos bajos y medianos, incluida América Latina (1).
El riesgo no se distribuye de manera uniforme. Los lactantes nacidos de forma prematura y aquellos con enfermedades pulmonares crónicas derivadas de la prematuridad o cardiopatías congénitas hemodinámicamente significativas enfrentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar enfermedad grave por VSR, no solo durante su primer año de vida, sino también en el segundo. Esta vulnerabilidad prolongada ha sido uno de los principales desafíos para las estrategias de prevención disponibles.
Durante décadas, el palivizumab —un anticuerpo monoclonal de acción corta— fue el único recurso preventivo disponible para esta población de alto riesgo, aunque su esquema de administración mensual (hasta cinco dosis por temporada) plantea importantes barreras de adherencia, sobre todo en entornos de bajos recursos. La llegada de anticuerpos monoclonales de acción prolongada, como el nirsevimab, y más recientemente el clesrovimab, ofrece alternativas con esquemas de dosificación más simples: una sola inyección por temporada, independientemente del peso del lactante.
En este contexto, el ensayo clínico fase 3 SMART (MK-1654-007), publicado en JAMA Pediatrics el 20 de julio de 2026, aporta datos cruciales sobre la seguridad, tolerabilidad y comportamiento farmacocinético del clesrovimab en lactantes de alto riesgo a lo largo de dos temporadas de VSR (2).
Resumen del estudio
Tipo de estudio: Ensayo clínico fase 3, aleatorizado, parcialmente enmascarado, con comparador activo (palivizumab).
Objetivo principal: Evaluar la seguridad y tolerabilidad del clesrovimab en dosis de 105 mg frente al palivizumab durante la primera temporada de VSR en lactantes de alto riesgo. Los objetivos secundarios incluyeron la descripción de la seguridad de una dosis de 210 mg de clesrovimab en la segunda temporada, la farmacocinética del fármaco y la incidencia de enfermedad asociada al VSR.
Población estudiada: 997 lactantes elegibles para recibir palivizumab de acuerdo con guías locales, por presentar prematuridad (≤35 semanas de gestación), enfermedad pulmonar crónica de la prematuridad o cardiopatía congénita hemodinámicamente significativa. La mediana de edad al inicio fue de 2,6 meses y la mediana de peso fue de 3,3 kg. Del total, el 28,1% presentaba enfermedad pulmonar crónica, el 10,6% cardiopatía congénita, y el 61,3% era prematuro sin estas comorbilidades. El ensayo se realizó entre noviembre de 2021 y noviembre de 2025 en 110 centros de 27 países y territorios, incluyendo sitios en Chile, Colombia y México.
Diseño de la intervención: En la primera temporada, los participantes fueron asignados de forma aleatoria (1:1) a recibir una dosis única de clesrovimab 105 mg seguida de placebo al día 28, o palivizumab mensual (15 mg/kg) hasta cinco dosis. Los lactantes que continuaron en situación de riesgo en su segundo año de vida recibieron clesrovimab 210 mg en dosis abierta antes de la segunda temporada de VSR (276 participantes).
Hallazgos principales: En la primera temporada, la proporción de eventos adversos fue comparable entre grupos. En la segunda temporada, el clesrovimab a 210 mg fue bien tolerado. Las tasas de infección respiratoria baja con atención médica asociada al VSR fueron similares entre clesrovimab y palivizumab en la primera temporada (3,2% y 3,4%, respectivamente), mientras que en la segunda temporada la tasa fue de 7,3%.
Puntos clave del artículo
1. Perfil de seguridad comparable al palivizumab en la primera temporada
En la temporada 1, el 75,3% de los lactantes que recibieron clesrovimab experimentaron al menos un evento adverso, frente al 79,6% en el grupo de palivizumab, diferencia no significativa (diferencia estimada: −4,3%; IC 95%: −9,5% a 0,9%). Los eventos adversos relacionados con el fármaco también fueron menores en el grupo de clesrovimab (30,6% frente a 35,7%). Ningún evento adverso serio fue considerado por los investigadores como relacionado con el clesrovimab. No se reportaron casos de anafilaxia ni hipersensibilidad en ninguno de los grupos.
Desde el punto de vista clínico, este resultado es relevante porque confirma que una sola inyección puede ofrecer un perfil de seguridad al menos tan favorable como cinco inyecciones mensuales de palivizumab en esta población frágil. Para familias y equipos de salud, esto simplifica el seguimiento y reduce la carga de atención.
2. Buena tolerabilidad de la dosis de 210 mg en la segunda temporada
Entre los 276 niños que recibieron clesrovimab 210 mg antes de la segunda temporada de VSR, el 67,4% presentó al menos un evento adverso. No se reportaron eventos adversos serios relacionados con el medicamento ni casos de anafilaxia o hipersensibilidad. Los eventos en el sitio de inyección (principalmente dolor) se presentaron en el 6,5% de los participantes y fueron en su mayoría de grado 1 o 2.
Cabe destacar que aproximadamente el 99% de los niños que participaron en la segunda temporada tenían cardiopatía congénita o enfermedad pulmonar crónica, lo que los ubica entre los más vulnerables del espectro pediátrico. La tolerabilidad adecuada en este grupo es, por tanto, especialmente significativa.
3. Las tasas de infección respiratoria baja fueron similares a las del palivizumab en la temporada 1
La incidencia de infección respiratoria baja con atención médica asociada al VSR (al menos un indicador de infección o gravedad) a los 150 días fue de 3,2% (IC 95%: 1,8%–5,2%) para clesrovimab y de 3,4% (IC 95%: 2,0%–5,6%) para palivizumab. Las tasas de hospitalización asociada al VSR también fueron comparables: 1,0% versus 1,7%, respectivamente. Las curvas de Kaplan-Meier de ambos grupos se superpusieron a lo largo del tiempo.
Este hallazgo debe interpretarse con cautela: el estudio no tenía poder estadístico para demostrar la no inferioridad del clesrovimab frente al palivizumab en términos de eficacia. En cambio, la eficacia en esta población se extrapoló a partir de la farmacocinética —comparando las concentraciones séricas del fármaco con las obtenidas en el ensayo CLEVER, donde el clesrovimab demostró más del 90% de eficacia contra hospitalizaciones por infección respiratoria baja por VSR en lactantes sanos (3).
4. En la segunda temporada, la tasa de infección respiratoria baja fue del 7,3%
La incidencia de infección respiratoria baja con atención médica asociada al VSR durante los primeros 180 días tras la dosis de 210 mg en la segunda temporada fue del 7,3% (IC 95%: 4,4%–11,4%), con una tasa de hospitalización del 3,0% (IC 95%: 1,3%–5,9%). Aunque estas cifras son mayores que las observadas en la primera temporada, es importante considerar que, en la segunda temporada, no hubo un grupo comparador, y que prácticamente todos los participantes tenían enfermedad pulmonar crónica o cardiopatía congénita —condiciones con mayor riesgo basal de enfermedad grave por VSR.
Además, el 98% de estos niños fueron seguidos durante las temporadas pospandémicas de COVID-19 (2023-2025), que registraron tasas de hospitalización por VSR hasta el doble de las temporadas prepandémicas en varios países, lo que puede haber influido en los resultados.
5. Farmacocinética consistente con la población de lactantes sanos
El perfil farmacocinético del clesrovimab en lactantes de alto riesgo fue consistente con el observado en lactantes sanos del ensayo CLEVER. La concentración sérica máxima al día 7 fue de 148,7 µg/mL tras la dosis de 105 mg en la primera temporada y de 170,0 µg/mL tras la dosis de 210 mg en la segunda. A los 150 días, la concentración fue de 11,8 µg/mL en la primera temporada y 14,4 µg/mL en la segunda, ambas similares a las concentraciones observadas en lactantes sanos (10,2 µg/mL a los 150 días en CLEVER).
Este "puente farmacocinético" es metodológicamente importante: justifica que los niveles séricos del fármaco en lactantes de alto riesgo son equivalentes a los de la población en la que se demostró la eficacia clínica, lo que permite extrapolar razonablemente los resultados de protección.
6. Los anticuerpos antifármaco no impactaron la seguridad ni la farmacocinética
Se detectaron anticuerpos dirigidos contra el clesrovimab (anticuerpos antifármaco) en el 4,9% de los lactantes a los 150 días de la primera temporada y en el 10,7% a los 150 días de la segunda temporada. Sin embargo, la presencia de estos anticuerpos no se asoció con diferencias en la farmacocinética, los títulos de anticuerpos neutralizantes séricos, ni en el perfil de seguridad del medicamento. Ningún participante con anticuerpos antifármaco presentó anafilaxia ni hipersensibilidad durante ninguna de las temporadas.
7. Variantes en el sitio de unión del clesrovimab: sin impacto clínico relevante hasta la fecha
En seis participantes (tres por temporada) se detectaron sustituciones de aminoácidos en la posición 446 de la proteína F del VSR —el sitio de unión del clesrovimab—. Las variantes G446E/W, previamente descritas, reducen la susceptibilidad al clesrovimab pero también presentan menor aptitud viral (fitness), lo que sugiere que es poco probable que se propaguen ampliamente en la población. La caracterización de la variante G446R continúa en investigación.
Este hallazgo merece vigilancia, dado que el monitoreo de la resistencia a los anticuerpos monoclonales preventivos es esencial para garantizar la vigencia de su eficacia a largo plazo.
Implicaciones para Latinoamérica
América Latina concentra una carga desproporcionada de enfermedad grave y muerte por VSR en lactantes. La región combina factores de riesgo como alta prevalencia de prematuridad, limitaciones en el acceso a unidades de cuidados intensivos neonatales y pediátricos, y una infraestructura de salud heterogénea que dificulta la administración de esquemas de dosificación mensual como el del palivizumab.
El hecho de que investigadores de Chile, Colombia y México hayan participado en el ensayo SMART refuerza la pertinencia de estos resultados para la región. Asimismo, el 29,5% de los participantes provenía del hemisferio sur, y el 17,1% de climas subtropicales y tropicales, lo que aumenta la validez externa de los hallazgos en contextos latinoamericanos.
Desde una perspectiva clínica y de salud pública, las implicaciones son múltiples. En primer lugar, la disponibilidad de un anticuerpo monoclonal de dosis única por temporada, sin ajuste de peso, podría simplificar enormemente la logística de administración y reducir los abandonos en el seguimiento —un problema frecuente en regiones con dificultades de acceso a servicios de salud continuos. En segundo lugar, los datos de seguridad a lo largo de dos temporadas son especialmente relevantes para los lactantes con cardiopatías congénitas y enfermedad pulmonar crónica, grupos que en muchos países latinoamericanos tienen acceso limitado o tardío a intervenciones preventivas. En tercer lugar, la extrapolación farmacocinética como herramienta para establecer eficacia en poblaciones vulnerables representa un modelo metodológico que puede orientar futuros estudios en la región.
Sin embargo, persisten retos importantes. La disponibilidad de nuevos anticuerpos monoclonales preventivos en América Latina está condicionada por los procesos de registro sanitario en cada país, el costo de los productos biológicos y las políticas de cobertura de los sistemas de salud. El nirsevimab, por ejemplo, que ya cuenta con evidencia de impacto en poblaciones generales de lactantes, ha iniciado su introducción en algunos países de la región, pero aún enfrenta barreras de acceso significativas. La introducción de clesrovimab supondría un desafío adicional de priorización presupuestaria que los sistemas de salud latinoamericanos deberán evaluar con base en evidencia local de carga de enfermedad.
Conclusión y reflexión
El ensayo SMART confirma que el clesrovimab, en dosis de 105 mg en la primera temporada y 210 mg en la segunda, es bien tolerado y mantiene concentraciones séricas adecuadas en lactantes con alto riesgo de enfermedad grave por VSR, incluyendo a quienes enfrentan este riesgo durante su segundo año de vida. El esquema de dosis única ofrece ventajas prácticas evidentes frente al esquema mensual del palivizumab, y el perfil de seguridad a lo largo de dos temporadas resulta tranquilizador para una población que ya de por sí carga con múltiples comorbilidades.
Como reflexión final, es pertinente proyectar lo que ha ocurrido en los países donde el nirsevimab —el otro anticuerpo monoclonal de acción prolongada, aprobado previamente para la prevención del VSR en lactantes— ya se ha introducido de manera rutinaria. En países como Francia, España y Chile, que incorporaron el nirsevimab en sus calendarios de inmunización durante la temporada 2023-2024, los datos de efectividad en vida real mostraron reducciones significativas en las tasas de hospitalización por bronquiolitis grave en lactantes menores de seis meses, con estimaciones de efectividad que superaron el 80% en algunas cohortes. En Canadá, datos preliminares mostraron reducciones en la demanda de cuidados intensivos pediátricos durante la temporada pospandémica.
Estos escenarios ofrecen una lección importante: la introducción programática de anticuerpos monoclonales preventivos contra el VSR puede transformar el perfil epidemiológico de la enfermedad respiratoria grave en la infancia, siempre que vaya acompañada de estrategias de implementación equitativas, vigilancia epidemiológica activa y monitoreo de resistencia. Para Latinoamérica, donde la carga del VSR recae desproporcionadamente sobre poblaciones con menor acceso a la salud, este tipo de evidencia debe traducirse en políticas de salud pública que prioricen la protección de los lactantes más vulnerables, especialmente los prematuros y aquellos con cardiopatías congénitas o enfermedad pulmonar crónica.
La ciencia pone el conocimiento sobre la mesa. La responsabilidad de actuar con equidad es de los sistemas de salud y de quienes los diseñan.
Limitaciones del estudio
Es importante señalar que el ensayo SMART tiene varias limitaciones que deben considerarse al interpretar sus resultados. En primer lugar, la segunda temporada no contó con un grupo de comparación, lo que dificulta la interpretación directa de las tasas de incidencia observadas. En segundo lugar, el estudio no tenía poder estadístico para demostrar la no inferioridad del clesrovimab frente al palivizumab, por lo que la eficacia en esta población se extrapoló mediante el puente farmacocinético con la población del ensayo CLEVER. En tercer lugar, las comparaciones de seguridad entre grupos no fueron ajustadas por multiplicidad. Finalmente, el estudio no evaluó el impacto del clesrovimab sobre la morbilidad respiratoria a largo plazo —incluyendo sibilancias recurrentes, asma o alteraciones de la función pulmonar—, un aspecto de especial relevancia en esta población de alto riesgo.
Referencias Bibliográficas (Fuentes Oficiales)
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