Influenza en pediatría: el reto no es solo vacunar más, sino vacunar mejor
- Viralnet

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Vacunar mejor, a tiempo y de manera equitativa es hoy una de las estrategias más efectivas para proteger a la infancia frente a la influenza
La influenza continúa siendo una de las principales causas de enfermedad respiratoria aguda en la infancia y un desafío permanente para los sistemas de salud en América Latina. Aunque muchas veces se percibe como una infección común o pasajera, su impacto puede ser significativo, especialmente en menores de 5 años, población en la que se concentra una mayor carga de hospitalizaciones, complicaciones y formas graves de la enfermedad.
El virus influenza tiene una característica que lo convierte en un enemigo difícil de controlar: cambia constantemente. Su capacidad de evolución genética, mediante mecanismos como la deriva antigénica y el cambio antigénico, obliga a actualizar periódicamente las vacunas y a mantener una vigilancia epidemiológica y virológica activa. Esta variabilidad explica por qué la protección puede cambiar entre temporadas y por qué no basta con tener vacunas disponibles: es necesario aplicarlas en el momento adecuado, con estrategias adaptadas a la realidad de cada país y región.
Tras la pandemia por COVID-19, la circulación de influenza presentó cambios importantes. Durante 2020 y 2021 se observó una reducción marcada de la circulación viral; sin embargo, posteriormente reaparecieron patrones atípicos, con temporadas fuera de lo habitual, mayor impacto en población pediátrica y co-circulación con otros virus respiratorios como el virus sincicial respiratorio y SARS-CoV-2. Este nuevo escenario refuerza la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia para anticipar decisiones, detectar cambios en la circulación viral y orientar mejor las campañas de vacunación.
La vacunación antigripal sigue siendo una herramienta central de salud pública. Su valor no se limita a prevenir la infección, sino que se refleja especialmente en la reducción de enfermedad grave, hospitalizaciones y mortalidad. Por eso, el Comité de Vacunas de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica destaca la importancia de avanzar hacia la vacunación universal entre los 6 meses y al menos los 59 meses de edad, así como fortalecer la protección durante el embarazo, una medida clave para cuidar tanto a la gestante como a los lactantes menores de 6 meses.
Otro punto esencial es mejorar la oportunidad de la vacunación. En influenza, el tiempo importa: vacunar tarde puede reducir el impacto de la estrategia, especialmente en regiones con picos estacionales definidos o con circulación más continua. América Latina presenta una gran diversidad epidemiológica, con zonas templadas, tropicales y subtropicales, por lo que las decisiones deben apoyarse en datos locales y en sistemas de vigilancia más robustos.
El documento de posición de SLIPE también subraya la importancia de la educación del personal de salud y de una comunicación clara con las familias. Los equipos de salud tienen un rol determinante en la confianza hacia las vacunas y en la decisión de vacunar a niños y niñas. Combatir falsas contraindicaciones, explicar el riesgo real de la influenza y comunicar con evidencia son pasos fundamentales para mejorar las coberturas.
En conclusión, el desafío actual no es únicamente vacunar más, sino vacunar mejor: con oportunidad, equidad, vigilancia, innovación y estrategias armonizadas. Proteger a la infancia frente a la influenza requiere decisiones basadas en evidencia y un compromiso regional sostenido.
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